Crónica.

04:00 AM. Sigo dando vueltas en la cama, no he dormido en absoluto, solo me dedico a pensar, pensar en lo complicado que todo se ha vuelto. Miro la oscuridad en mi habitación, la oscuridad que me rodea, casi irónica. Intento dormir, se supone que me levante en dos horas para ir a la universidad, cierro los ojos.

04:45 AM. ¿Debería haber venido a estudiar tan lejos? ¿Debería haber escogido esta carrera? ¿Debería haber estudiado mas anoche? ¿Debería ir al gimnasio? ¿Debería hablarle a mis amigas?  No veo a mis amigas desde hace más de tres meses, siempre me llaman, me cuentan de su vida, de sus carreras, pero en el fondo todas sabemos que ya no es lo mismo.

05:20 AM. Oh mierda tengo que llamar a mi mamá, no la llamo hace más de una semana y a mi papá, hace más tiempo todavía. Soy la peor hija, no sé por qué no los llamo, a veces se me olvida, tengo tantas cosas en la cabeza que al final no tengo nada, a veces solo no quiero hablar con ellos, siempre es el mismo tema con mi madre: las notas. A mi padre le preocupan otras cosas: novio.

05: 30 AM. Me siento en el borde de la cama, me levanto y camino hacia el baño, me lavo la cara, el agua está muy fría. Mi pieza esta completamente desordenada. Entonces unas ganas de llorar se invaden de pronto. Se me escapa un leve sollozo y de repente las lágrimas corren por mis mejillas, me siento en el suelo del baño, pensando en lo patética que estoy siendo por llorar de la nada, por no tener motivo alguno por el cual sentirme triste o vacía. Me levanto diciéndome que no hay razón para estar tan sensible. Entonces empiezo a reír, de nuevo, patético. 

07:20 AM. Ya lista para salir, me cuelgo la mochila del hombro mientras que tomo el termo con café y mi celular, conecto los audífonos y pongo algo de música. Aerosmith es lo primero que suena. Bajo en ascensor y me saluda el conserje en el mostrador, “Buenos días, señorita” me dice, le sonrió y levanto la mano con el celular, despidiéndome.
Camino hacia el metro, bajo las escaleras, suena la bip, $230, al fin acabaron los días donde pagaba $790.

07:30 AM. Me siento, la gente entra y sale a medida que avanzan las estaciones, una señora se sube, le cedo el asiento. Me quedo de pie mirando a la gente iniciar su semana. Nadie sonríe, algunos tratan de cerrar los ojos un momento para descansar, otros miran su celular sin verlo en realidad, pasando imágenes en Instagram o dando like a vídeos de caídas en Facebook, sonriendo estúpidamente a algo sin sentido.

07: 40 AM. “BUENOS DÍAS BB, TEN UN BUEN DÍA. J.” Ahora yo estoy sonriendo como estúpida a algo sin sentido.

08: 10 AM. Ya llegué a la universidad, en la sala, los pocos que están, están durmiendo. Salgo un momento y llamo a “J”, recién se está despertando, su voz está muy ronca y puedo escuchar su respiración pausada a través del celular.

08:30 AM. “Te veo al almuerzo, te quiero” me dice antes de colgar. Vuelvo a sonreír. De repente iniciar un lunes no me parece "tan" terrible.

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